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14 jun 2021

Portuguesas destinadas a reinar en España

 

Portuguesas destinadas a reinar en España

MONARQUÍA

La relación entre los reinos hispanos y la vecina Portugal se cimentó a menudo en los altares

Carlos V e Isabel de Portugal.

Carlos V e Isabel de Portugal.

 Dominio público

Convertidas en moneda de cambio al servicio de los intereses políticos de ambos reinos, fueron muchas las infantas castellanas o aragonesas que a lo largo de la Edad Media contrajeron matrimonio con príncipes portugueses. Otro tanto sucedió con las infantas lusas que cruzaron la frontera para convertirse en reinas de Castilla.

Pese a altibajos en la relación entre las dos Coronas, la política matrimonial continuó con los Austrias mayores, para entrar en declive con los Borbones, inclinados a dirigir sus ojos a Francia. Aun así, se darían dos brillantes excepciones en los siglos XVIII y XIX. Pero empecemos por el principio.

Isabel de Portugal, 1428-1496

La madre de Isabel la Católica

'La demencia de Isabel de Portugal.' Cuadro atribuido al pintor barcelonés Pelegrín Clavé.

'La demencia de Isabel de Portugal.' Cuadro atribuido al pintor barcelonés Pelegrín Clavé.

 Dominio público

Todo parece indicar que la tez blanca, los cabellos rubios y la delicadeza de facciones de Isabel la Católica eran herencia de su madre. Cuando, en 1447, Isabel de Portugal llegó a Madrigal de las Altas Torres (Ávila) para contraer matrimonio con Juan II de Castilla, tenía 19 años, veintitrés menos que su esposo.

De hecho, Juan II, viudo de María de Aragón, no tenía una necesidad absoluta de contraer matrimonio. La sucesión, en principio, estaba asegurada en la persona del futuro Enrique IV. Sin embargo, la deuda pendiente con Portugal por la ayuda militar prestada a la hora de frenar las ambiciones de Aragón y Navarra era difícil de satisfacer, dada la escasez de fondos de las arcas reales. Compensaría la deuda pendiente convirtiendo a la nieta de Juan I de Portugal en reina consorte de Castilla.

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Retrato de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla.

Es posible que la infanta portuguesa poseyera ese gen de la locura que fue aflorando periódicamente en las generaciones posteriores. Durante sus escasos años de matrimonio, la insania de la reina no se puso en evidencia, sino que se mostró como una colaboradora eficiente en los negocios de Estado.

Pero, a la muerte de Juan II en 1454, se vio abocada a una depresión que la llevó a refugiarse en el señorío de Arévalo (parte de su dote) junto con los dos hijos que había dado al rey: Isabel y Alfonso. Allí comenzó a dar muestras de enajenación.

Permaneció en el señorío hasta su muerte. No fue un retiro fácil. Enrique IV obvió las disposiciones testamentarias de su padre, que aseguraban una dotación suficiente para el mantenimiento de su viuda e hijos, y la pequeña corte de la reina viuda sufrió considerables privaciones.

Juana de Avís, 1439-1475

La reina infiel

Juana de Avís, reina consorte de Castilla por su matrimonio con Enrique IV.

Juana de Avís, reina consorte de Castilla por su matrimonio con Enrique IV.

 Dominio público

Isabel la Católica siempre estuvo unida a su madre. Pero siendo una adolescente fue reclamada por Enrique IV para que residiera en la corte. Por entonces, el monarca ya había contraído matrimonio con la infanta portuguesa Juana de Avís.

La nueva reina nunca fue del agrado de la corte castellana. Hija póstuma del rey Eduardo I de Portugal y de Leonor de Aragón, cuando contrajo matrimonio con el rey de Castilla solo tenía dieciséis años, y, según los cronistas, era bella, alegre y coqueta, aficionada a la caza, los bailes y los torneos.

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Enrique IV contaba con un matrimonio anterior con Blanca de Navarra, anulado ante la falta de sucesión, una carencia que seis años después de sus segundas nupcias no parecía tener visos de solución. Los rumores sobre la supuesta homosexualidad del rey o su impotencia eran la comidilla de la corte. Por eso, cuando finalmente se anunció que Juana de Avís estaba embarazada, todos los ojos se volvieron hacia el valido Beltrán de la Cueva.

Para desterrar dudas sobre la legitimidad de quien debía heredar el trono de Castilla, cuando nació la infanta Juana –malévolamente apodada la Beltraneja– se apuntó que la concepción podía haber sido per cannam auream, es decir, inseminando a la reina mediante una cánula de oro, técnica que habría sido practicada en otras ocasiones por el médico judío Shamaya Lubel, físico de la corte.

Juana se erigió sin éxito en defensora de los derechos de su hija al trono frente a Isabel de Castilla

Ciertos o no sus amoríos con Beltrán de la Cueva, en 1467, ante la magnitud de los rumores, el rey la alejó de la corte. Tras la muerte de Enrique en 1474, Juana se erigió sin éxito en defensora de los derechos de su hija al trono frente a Isabel de Castilla, pero falleció inesperadamente un año después.

Isabel de Portugal, 1503-1539

Tres veces al frente del reino

Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, por Tiziano

 Terceros

Considerada una de las mujeres más hermosas de su tiempo, Isabel de Portugal fue la segunda de los hijos del rey Manuel I el Afortunado y María de Aragón. Nacida en Lisboa, recibió su nombre en homenaje a su abuela materna, la reina Católica. Su infancia transcurrió en la corte de su padre, donde recibió una esmerada educación. La misma que le valió, tras su matrimonio con Carlos I, para ejercer la regencia en tres ocasiones: 1529-32, 1535-36 y 1538-39.

Dada la imperiosa necesidad, tanto de Portugal como de España, de establecer una alianza que permitiera a ambas Coronas continuar la conquista de los territorios de ultramar sin cuestionar el Tratado de Tordesillas, el matrimonio con su primo Carlos se concertó en la niñez. Sin embargo, no tuvo lugar hasta 1526.

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El retraso se debió al interés de los consejeros flamencos de Carlos, más proclives a la unión con Inglaterra, que le garantizaba su elección como emperador del Sacro Imperio. Pero, tras conseguir la Corona imperial en 1520, las ventajas de una doble unión hispanolusa –la corte portuguesa era una de las más ricas de Europa– inclinaron la balanza.

La razón de Estado dejó paso a una unión firme y amorosa de la que nacieron cinco hijos, aunque solo tres alcanzaron la edad adulta. En 1539, tras el parto prematuro del que hubiera sido el sexto, la emperatriz falleció, dejando a Carlos sumido en el dolor.

María Manuela de Portugal, 1527-1545

La princesa que no alcanzó el trono

María Manuela de Portugal, retrato anónimo del siglo XVI

María Manuela de Portugal, detalle de un retrato anónimo del siglo XVI

 Terceros

No fue casualidad que Carlos V eligiera a María Manuela, hija de Juan III de Portugal y Catalina de Austria, como esposa de su hijo, el futuro Felipe II. La monarquía lusa seguía siendo rica, y las arcas imperiales estaban exhaustas por el elevado gasto en las campañas militares del emperador.

María Manuela había nacido en Coimbra. Criada en la piadosa y recatada corte de sus padres, era reservada y de gustos sencillos. Alonso de Sanabria la describió como “de gentil presencia y donaire”, aunque añadió que era “algo gordita”.

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Por entonces, Felipe era un chico divertido, aficionado a la caza y el baile. Viendo el entusiasmo con que el recién casado se tomaba el débito matrimonial, su padre optó por imponer un riguroso régimen de visitas a la cámara de María Manuela. Probablemente, el emperador pensaba en la leyenda familiar que atribuía la muerte del príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos, a los excesos sexuales.

Lo cierto es que, como consecuencia, el príncipe, privado de la compañía de su esposa, frecuentó la casa de su hermana María, donde conoció a la que iba a ser su amante más duradera: Isabel de Osorio.

Sola y en un entorno que le resultaba ajeno, María Manuela escribió a su madre quejándose de la situación. Esta le respondió que no diera a su esposo “una impresión de celos, que ello significaría el fin de vuestra paz y reposo”. Debió de seguir la recomendación, porque la armonía en la pareja fue tal que, al año de la boda, se anunció el primer embarazo de la princesa de Asturias.

María Manuela de Portugal fue el último eslabón entre España y Portugal antes de la Unión Ibérica de 1580

El 8 de julio de 1545, María Manuela, tras un dificilísimo parto, dio a luz al ansiado heredero, el desdichado príncipe Carlos. Cuatro días después, la joven madre falleció de fiebres puerperales con solo diecisiete años. Había pasado de puntillas por la historia de España.

La prematura muerte de María Manuela de Portugal le impidió reinar, pero fue el último eslabón entre España y Portugal antes de la Unión Ibérica de 1580.

Bárbara de Braganza, 1711-1758

La influencia reformista

Bárbara de Braganza, reina consorte de España por su matrimonio con Fernando VI. Ayuntamiento de Sevilla.

Bárbara de Braganza, reina consorte de España por su matrimonio con Fernando VI. Ayuntamiento de Sevilla.

 Dominio público

Era hija del rey luso Juan V y María Ana de Austria, y su matrimonio con el entonces príncipe Fernando, hijo de Felipe V, no era sino la contrapartida del enlace del heredero al trono luso, el futuro José I, con la infanta Mariana Victoria de Borbón, hija de Felipe y su segunda esposa, Isabel de Farnesio. Con ello se cerraban las heridas abiertas entre los dos países tras el levantamiento de Juan IV frente a Felipe IV, que en 1640 culminó con la independencia de Portugal.

Nacida en Lisboa, era una joven refinada, apasionada por la música y las artes, pero de físico poco agraciado. La viruela sufrida de niña había dejado huella en su rostro, sus facciones no resultaban armónicas y padecía una cierta obesidad.

El matrimonio entre Bárbara y Fernando sería uno de los más felices y compenetrados de las cortes europeas

Según el testimonio del embajador francés, Fernando, de quince años, no pudo evitar un gesto de desagrado al conocerla. Sin embargo, el matrimonio sería uno de los más felices y compenetrados de las cortes europeas.

Bárbara era extremadamente culta. Hablaba seis idiomas, era una gran melómana y con su carácter afable supo arrancar al futuro Fernando VI de su consabida melancolía. Apartados en su residencia del Buen Retiro a causa de las intrigas de Isabel de Farnesio, que vetó la participación del heredero en las tareas de gobierno, los príncipes de Asturias llevaron una vida de estudio y costumbres casi burguesas.

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Cuando, a la muerte de Felipe V en 1746, Fernando VI subió al trono, el consejo de su esposa resultó definitivo a la hora de rodearse de las mentes reformistas más importantes del reino. Paralelamente, la reina emprendió una considerable tarea de mecenazgo, protegiendo la carrera de artistas como Farinelli.

Bárbara falleció a consecuencia de un cáncer. Su viudo, retirado y con la razón perdida, murió un año más tarde en su residencia de Villaviciosa de Odón.

Isabel de Braganza, 1797-1818

La fundadora del Museo del Prado

Isabel de Braganza ante el Museo del Prado, 1829. Museo del Prado, Madrid.

Isabel de Braganza ante el Museo del Prado, 1829. Museo del Prado, Madrid.

 Fine Art Images/Heritage Images/Getty Images

Cuando llegó a Madrid en 1816 para contraer matrimonio con Fernando VII, un pasquín pendía de la reja de palacio con la inscripción “Fea, pobre y portuguesa, ¡chúpate esa!”. Ciertamente, no era una mujer hermosa, su dote era escasa y había nacido en Portugal. Pero su agradable personalidad y su delicadeza acabaron por conquistar al pueblo que tan mal la recibió.

María Isabel Francisca de Asís de Braganza había nacido en el palacio lisboeta de Queluz. Era hija del rey Juan VI de Portugal y la infanta española Carlota Joaquina, primogénita de Carlos IV de España. Por lo tanto, era sobrina carnal del que iba a ser su esposo. Contaba solo diez años cuando la invasión francesa obligó a la familia real portuguesa a trasladarse a Brasil. Allí creció y se desarrolló su amor por el arte y su destreza para la pintura.

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Su matrimonio obedeció a una alianza entre las Coronas española y portuguesa para reforzar la unión de ambos reinos tras las dificultades sufridas por las guerras napoleónicas. Así, al tiempo que ella contraía matrimonio con Fernando VII, su hermana María Francisca lo hacía con el infante Carlos María Isidro, hermano del monarca.

El matrimonio representó un auténtico suplicio para la joven soberana. Las visitas de su esposo a los burdeles más populares de Madrid centraban el chismorreo de una corte que disculpaba la conducta del rey e ignoraba la callada labor de la reina en el ámbito del arte. Por su iniciativa, las mujeres fueron admitidas por vez primera en las clases de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, y retomó la idea, ya propiciada por José I Bonaparte, de exponer al público la colección real de pintura.

Puerta de Velazquez. El Museo Nacional del Prado, en Madrid, España, es uno de los más importantes del mundo,5​6​ así como uno de los más visitados (el decimoctavo en 2013 entre los museos de arte).7​ Singularmente rico en cuadros de maestros europeos de los siglos XVI al XIX

Puerta de Velázquez. El Museo Nacional del Prado, en Madrid, es uno de los más importantes del mundo.

 Propias

La iniciativa tomó forma en la creación de la pinacoteca del Prado. No obstante, la reina no pudo ver inaugurada su obra. El museo abrió sus puertas el 19 de noviembre de 1819. Isabel había fallecido un año antes.

Tras dar a luz a una niña en 1817, que murió con solo cuatro meses, un nuevo embarazo plagado de dificultades y una cesárea improvisada acabaron con su vida el 26 de diciembre de 1818 en la que fue su residencia favorita, el Palacio Real de Aranjuez.

Este artículo se publicó en el número 626 de la revista Historia y Vida. ¿Tienes algo que aportar? Escríbenos a redaccionhyv@historiayvida.com.


Portuguesas destinadas a reinar en España (lavanguardia.com)

El PSOE presentará PNLs para las Murallas de Madrigal y los chozos de Navalosa

 



El PSOE presentará PNLs para las Murallas de Madrigal y los chozos de Navalosa

El PSOE de CyL presentará dos PNL sobre patrimonio: Piden actuar sobre las Murallas de Madrigal de las Altas Torres y mayor reconocimiento para los chozos de Navalosa

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:37

El PSOE de CyL presentará dos PNL sobre patrimonio que afectan a la provincia de Ávila: Piden actuar sobre las Murallas de Madrigal de las Altas Torres y mayor reconocimiento para los chozos de Navalosa.


Hoy desde Ávila, los socialistas han pedido al presidente Mañueco que cumpla su promesa electoral y destine el 1 % de los presupuestos a inversiones en patrimonio.

Ademas, han registrado dos a Proposiciones No de Ley (PNL) para que la Junta actúe en las murallas de Madrigal de las Altas Torres y para que reconozca la construcción de piedra seca como patrimonio de la humanidad, cosa que ya sucede en otros países de Europa y en otras comunidades autónomas y que aquí en la provincia de Ávila afectaría positivamente a los socios de Navalosa, tal y como ha explicado el portavoz del PSOE en la comisión de cultura y patrimonio, José Ignacio Martín Benito. 

El portavoz socialista de Cultura y Turismo en las Cortes Autonómicas, José Ignacio Martín Benito, ha lamentado que la Junta de Castilla y León siga sin apostar por el patrimonio cultural de Ávila, que es el principal recurso turístico de esta provincia, a la que debe 6,6 millones no invertidos del 1% Cultural que establece la Ley de Patrimonio.


Martín Benito, acompañado por la procuradora abulense Soraya Blázquez, ha visitado el entorno del Puente Romano sobre el río Adaja, uno de los siete expedientes de declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) que la Junta tiene pendientes, junto con el antiguo matadero de Ávila, el Castro de la Mesa de Miranda de Chamartín o la Villa de Pedro Bernardo.


Según ha subrayado, otra consecuencia de la dejadez de funciones de la Junta en materia de Patrimonio es que Castilla y León es la Comunidad Autónoma que más bienes en peligro tiene en la Lista Roja de Hispania Nostra, en la que figuran 15 elementos del patrimonio abulense n en la Lista Roja de Hispania Nostra, algunos desde hace 14 años, como el Monasterio de San Jerónimo de Guisando en El Tiemblo o el Convento de las Gordillas en Ávila.


“El principal problema de la protección, conservación y restauración del Patrimonio deriva de la falta de financiación de la Junta y de la nula voluntad política de los partidos políticos que sustentan el Gobierno autonómico, PP y Cs”, ha dicho Martín Benito, quien contrapone esta actitud con la del Gobierno de España, que ha incluido la adecuación del Castillo de El Barco de Ávila en el Programa del 1,5% Cultural con una inversión próxima al millón de euros.


Por su parte, Soraya Blázquez ha declarado que a los responsables de la Junta “se les llena la boca presumiendo del patrimonio cultural de la provincia” pero lo cierto es que “gran parte del mismo se encuentra en una situación de deterioro, incluso de abandono, a la que no se da solución cuando existen recursos y herramientas para ello”.


Así, además del 1% cultural recogido en la Ley de Patrimonio de julio del año 2002, se ha referido a la aplicación del 1% del Presupuesto consolidado de la Comunidad a la protección y conservación del Patrimonio, una promesa electoral incumplida del presidente Mañueco, que dedica solo a esta cuestión el 0,21%, es decir, solo 24 millones de los 110 que le hubiera correspondido.


El PSOE presentará PNLs para las Murallas de Madrigal y los chozos de Navalosa - Avila provincia - COPE

Comienzan las obras del paseo de fuera




















 

Incendio de ayer en las pacas de paja camino de Castellanos