El retrato de la reina


 LA NUEVA ESPAÑA

Una mujer fuerte, hija de un tiempo apasionante. reina en un mundo de hombres, que mandaba pero no lo suficiente como para impedir la expulsión de los judíos de España. 

SOCIEDAD Y CULTURA
Una mujer que murió triste y que puso firmes a los nobles. El historiador Julio Valdeón pronunció anoche en la Universidad de Oviedo una conferencia sobre la reina del Descubrimiento y de la unidad hispana. Pasado mañana, 26 de noviembre, se cumplirän 500 años de la muerte en Medina del Campo de la reina más universal que ha dado Castilla.
Isabel de Castilla, el retrato de la reina que nunca fue un juguete
Julio Valdeón, Premio Nacional de Historia, destacó en Oviedo el «sentido de la justicia y el severo autocontrol» de la esposa de Fernando el Católico
Oviedo, Eduardo GARCÍA
«<Isabel I fue una mujer con gran dominio de sí misma. Ejercía un severo autocontrol, y tenia un sentido muy claro de la justicia, incluso con obsesión por hacer cumplir las leyes».
Con estas palabras perfiló a la reina Isabel la Católica el historiador vallisoletano Julio Valdeón, al que hace unos dias le fue concedido por el Ministerio de Cultura el Premio Nacional de Historia y que ayer dio una conferencia en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo. Bancos llenos y cara de satisfacción por ello de la vicerrectora de Extensión Universitaria, Paz Andrés Sáenz de Santamaria.
Valdeón habló de la reina Isabel pero también de su tiempo. Una reina «que siendo mujer cxcedió los limites de varón». Lo dijo de ella Baltasar Gracián. Era un cumplido aunque hoy suene distinto. Una mujer «a quicn Dios fixo fermosa (...) buena, gentil y graciosa», que decía el poeta Gómez Manrique. Los poetas, en general, suelen hablar bien de los revos, pero al margen de piropos más o menos interesados, Julio Valdeón recordó a la concurrencia (mucho estudiante de Historia, entre ella) que «Isabel nunca fue un juguete al servicio de la nobleza rebelde». Su reinado duró tres lustros y dio para todo; unidad de España, expulsión judía, descubrimiento del Nuevo Mundo... vivió los tiempos de la Gramática de Nebrija, de las primeras imprentas, de la Santa Inquisición. Isabel no tuvo tiempo de aburrirse porque, en última instancia, los celos la mantenían alerta. Contó Julio Valdeón -voz y entonaciones rotundas, de profesor clásico que contaban las crónicas que a la reina no le temblaba el pulso para echar de la Corte a cualquier doncella a la que Fernando le hubiera puesto los ojos amorosos. Amó apasionadamente y
vivió unos terribles últimos años, probablemente víctima de un cancer y testigo de la muerte de su hijo primogenito Juan, de su hija Isabel y de su nieto Miguel: << Tres cuchillos que se le clavaron en el corazón. Fallece a los 53 años que, para la época. ya comenzaba a ser una edad avan-
zada».
En una breve rueda de prensa anterior a la conferencia, Valdeón -que es catedrático de Historia Medieval por la Universidad de Valladolid y discípulo de Luis Suárez- aseguró que «la posible canonización de Isabel la Católica cs cosa de la Iglesia y yo pre- fiero no entrar en polémica, pero parccc que está difícil. Dicen que sc opone el lobby judío. Este Papa es el que más santos ha hecho de la historia, incluso ha hecho santo a un indio llamado Juan Diego, del que se dice que
ni siquiera existió. -¿Es la biografía de la reina una biografia de santa?
-Cuando uno se enfrenta a la biografía de un rey o un jefe de Estado nunca tiene la sensación
de estar ante un santo.
Sobre la controvertida expul- sión de los judíos, Julio Valdeón afirma que «es verdad que los reyes se vieron muy presionados. A los judíos los habían cchado de casi toda Europa y, el final. la decisión última no la toma Isabel sino Fernando. El rey también mandaba mucho, los hombres siempre mandaron mucho en la historia de Españia».
Una expulsión que contrasta con el último gran documento isabelino, poco antes de morir, «que es un auténtico precedente de los derechos humanos, donde sc dice que a los indios del Nuevo Mundo recién descubierto hay que tratarlos cxactamente como a los demás.
Presentó a Valdeón el profesor Juan Ignacio Ruiz de la Peña. Ambos comparten las mismas pusiones académicas.

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