@trastamara_ana


Ana Mª Poveda 

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En mi visita a la iglesia de san Nicolás de Bari, en Madrigal de las Altas Torres, me he encontrado con esta bellísima réplica de la Virgen de la Salud de Michoacán (México).

Una réplica que llegó hasta aquí gracias a Vasco de Quiroga, conocido como “Tata Vasco” entre los indios purépechas.

Vasco de Quiroga nació en 1470 en la villa de Madrigal de las Altas Torres y fue el primer obispo de Michoacán (México). 

Durante su niñez vivió en Madrigal hasta la edad en que empezó sus estudios de Jurisprudencia, momento en que se trasladó a Salamanca. Allí estudió la licenciatura en Derecho Canónico y Derecho Civil, siendo sus méritos muy notorios para el entonces obispo de Badajoz, quien le recomendó a la Reina Isabel de Portugal para que fuese nombrado oidor de la Audiencia de México.

En 1537 el Emperador Carlos V (Carlos I de España) le nombra obispo de la diócesis de Michoacán. Allí se ganó el afecto de los purépechas gracias a sus obras y a las medidas económicas que promovió. 

Fundó el pueblo-hospital de Santa Fe de la Laguna y el Colegio de San Nicolás Obispo, antecedente de la Universidad Nicolaíta, existente aún en Michoacán.

Visionario y precursor, fundó en 1540 un seminario en Pátzcuaro, en el que convivían indios y españoles bajo el nombre de Real y Primitivo Colegio de San Nicolás, adelantándose dieciséis años a lo que la Iglesia determinó en el Concilio de Trento en 1556, de que en cada diócesis se instituyera un seminario. Exigió que los futuros sacerdotes estuvieran muy bien preparados en teología y fueran expertos en alguna de las lenguas que se hablaban en el territorio de su obispado. 

Allí ordenaría a más de doscientos sacerdotes.

Parte de su labor pastoral comprendió también un Catecismo dirigido a los indígenas con sugerencias prácticas para su vida cristiana.

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