Voluntariado con personas mayores


Mayo de 1994.

 

Un recordatorio de cuando el voluntariado nos unía a jóvenes y mayores en un mismo propósito. Un honor aparecer en estas páginas que celebran la conexión generacional.

Voluntarios C.R.: 
Rufi, Estrella, Coro, Angelines, Ángel y Gema

Voluntariado con personas mayores 

Funciona en Madrigal gracias a Ayuntamiento, IMSERSO y Cruz Roja 

Desde septiembre funciona en Madrigal el programa de voluntariado con personas mayores. La iniciativa que surgió del Hogar "El Tostado" fue apoyada por las instalaciones y actualmente cuatro mujeres de la coordinadora, quince voluntarios de la Cruz Roja y catorce beneficiarios de Madrigal son las personas implicadas en el proyecto.

O.H. Fontán

MADRIGAL DE LAS ALTAS TORRES

Ellos junto a Rosa María Rodríguez de la Cruz, mentora de la idea, son los auténticos protagonistas de esta iniciativa tan magnífica que merece la pena hacer pública por su valor tan callado y desconocido pero a la vez tan re- confortante.

Todo comenzó cuando al amparo del año pasado, declarado por el Consejo de las Comunidades Europeas como Año Euro- peo de las Personas Mayores y de Solidaridad Entre las Generaciones, y después de que rondase la cabeza de la asistente social del Hogar "El Tostado" durante mu- cho, se decidió que se debía pro- mover la convivencia, participa- ción y solidaridad así como la me- jora de la integración social tanto personal como comunitaria de las personas mayores de la localidad.

Tal impacto y éxito tuvo la idea, que en apenas algunos días el Hogar recibió todo el apoyo que pidió a las distintas institucio- nes para llevar adelante esta pro- puesta que suponía que las perso- nas mayores, un colectivo numeroso en Madrigal, pudiesen actuar como un grupo en continua evolución y abierto al resto de la sociedad, "pues de lo que no cabe ninguna duda, es que la tercera edad guarda muchas veces en silencio, valores, experiencias y conocimientos dignos de compartir y aportar a la comunidad", apunta la asistente.

Pero volviendo al proyecto en sí, las personas que están implica- das en el Programa de Voluntariado y Cooperación Social entre distintas generaciones de Madri- gal de las Altas Torres, que es como se denomina el plan, son cuatro en la coordinadora: Avelina Núñez Arias, Beatriz Gómez Collado, Modesta Pérez Pérez y Carmen Arias García; dieciocho en el voluntariado de Cruz Roja, y catorce beneficiarios de la localidad.

Las instituciones que han aportado ayuda al Hogar de la Tercera Edad del INSERSO han sido la Cruz Roja con el comportamiento ejemplar de los jóvenes voluntarios y el Ayuntamiento con un curso de formación dirigido a estos mismos voluntarios.

El caso es que la mejor muestra de que todo funciona bien es que la socióloga Pilar García Ferrero ha elaborado un informe sobre las actividades realizadas desde septiembre en este programa de voluntariado con unos resultados más que óptimos.

Para conocerlos un poco mejor, podemos decir que la dinámica del grupo se ciñe a las visitas que el voluntariado realiza una o dos tardes a la semana de una a dos horas de duración acompañando a las personas mayores en los casos en que aceptan esa compañía. La conversación, los pa- seos o los juegos de mesa son las actividades que realizan conjuntamente y que en un principio por las dificultades que aparecen ya supone un gran logro. Para más adelante y viendo el éxito que está teniendo la idea, la responsable Rosa María Rodríguez piensa que con el fin de reforzar la autoestima de estas personas se está pensando en proponer a este sec- tor de la sociedad, a veces olvida- do, una especie de recopilación de refranes, costumbres y juegos con el fin de que posteriormente salga en una publicación, y el pueblo pueda guardar esos recuerdos que son tan dignos de transmitir por los más mayores a la comunidad.

A nivel interno la organización de este programa lleva un control cercano celebrándose reuniones mensuales con los voluntarios con el fin de autoreflexionar 

sobre los resultados que se obtienen. La coordinadora por su parte realiza reuniones periódicas y su función es la de por parejas visitar sitar una vez al mes todos los ho- gares donde van a realizar su la- bor encomiable los jóvenes de la Cruz Roja, aunque también van a otras casas donde los voluntarios no hacen visita por distintas 

causas.

No se deja nada a la improvisación, y por esa razón se cuenta con una documentación que garantiza la organización y el compromiso de los implicados. Así, la ficha del voluntario, como la solicitud de la acción voluntaria, la notificación y la firma del compromiso trimestral de voluntarios y coordinadora están perfecta- mente estipulados desde un principio.

"Se encuentran solos, cuando vamos están a gusto y no paran de hablar", señala uno de los voluntarios mientras explica al igual que el resto del grupo que en un principio resultó un poco complicada la relación pues la colaboración de los más mayores no era muy grande, eran algo reticentes a recibir visitas de los más jóvenes, aunque con el paso del tiempo las cosas han cambiado. "Los tenemos muy mimados, cuando nos vamos nos echan de menos", finalizan estos jóvenes interesados en hacer sin contraprestación alguna un bien social.




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