Soy de pueblo

Nací en un pueblo pequeño, de esos donde todos se conocen y donde el tiempo parece caminar más despacio. Y aunque muchos sueñan con irse lejos, yo siempre he sentido un orgullo profundo por mis raíces. Ser de pueblo no es solo un lugar en el mapa, es una forma de vivir, de sentir y de entender el mundo.

Aquí aprendí el valor de saludar a cada persona por su nombre, de ayudar sin esperar nada a cambio y de encontrar felicidad en las cosas más sencillas: una charla en la plaza, el sonido de las campanas, el olor a tierra mojada después de la lluvia. En mi pueblo, la vida tiene otro ritmo, uno más humano, más real.

Puede que no tengamos grandes edificios ni calles llenas de luces, pero tenemos algo que no se compra: comunidad, historia y corazón. Cada rincón guarda recuerdos, cada cara cuenta una historia.

Ser de pueblo es llevar contigo una identidad fuerte, es saber de dónde vienes y sentirlo con orgullo en cada paso que das. Porque aunque el mundo sea enorme, siempre hay un lugar al que pertenezco… y ese lugar es mi pueblo.

Soy de pueblo, y estoy muy orgulloso de ello.

Sí, soy de pueblo. He jugado en Triana y en Cantarranas, y he pasado las tardes en la Lameda. He jugado a la dola, a las canicas y a los remiches.

Soy de pueblo, y por las noches quedábamos junto a la estatua de la Cagarrina. En Semana Santa desayunábamos pan frito y bebíamos limonada.

Soy de pueblo, y comprábamos los colines y los bollos al señor Goyo. El pan lo traíamos de las panaderías: Tachín, Inocencio, Alejandro y Tirso.

Soy de pueblo, y he bajado en bicicleta por el Barrero y por la cuesta de Santa María. Soy pillo, porque he sido monaguillo.

Soy de pueblo, y he jugado al gato negro, al escondite y a los borregos. He jugado también en el frontón y al ping-pong en el centro.

Soy de pueblo, y he comido tortas de chicharrón, rosquillas de caldera, rosquillas de baño, huesillos, puchas, torrijas y pastas de nata.

Soy de pueblo, y en la víspera del Cristo subíamos a las torres de la iglesia de San Nicolás y de Santa María a tocar las campanas a mano.

Soy de pueblo, y en el día de Todos los Santos hacíamos hogueras en las eras. Para las romerías de San Isidro y  Lunes de Aguas íbamos en remolque al campo.

Soy de pueblo, y he tenido peña. En mi casa había sobrao y me calentaba con la gloria.

Soy de pueblo, y los coches se guardan en cocheras abriendo las carreteras.

Soy de pueblo, y he bailado en la discoteca Ideal, en la Adonis y en la Muralla. Las verbenas las amenizaba el Grupo 70.

Soy de pueblo, y para saber el tiempo miro el gallo de la torre.

Soy de pueblo, y he ido en bicicleta por las cuestas de las Putas, camino de Lomoviejo y camino del Villar. He pedido agua a Massi y a Pablo, del pozo del Villar, y he bebido de los grifos del caño de la plaza del Cristo.



Soy de pueblo, y he llamado a la puerta de Guilo y de la Cagarrina. Me limpio las manos con la rodilla y por las noches nos sentábamos al fresco, en sillas, a la puerta de casa.

Soy de pueblo, y los toros los veo desde la alcantarilla. Me he tirado con la maroma en la huerta Marazuela.

Soy de pueblo, y para viajar íbamos en la Serrana, en el Madrileño o en el de gas. Teníamos casas en el Ortinal, y una de las zonas inundables es el Santelario.

Soy de pueblo, y he comprado verduras en la Cirila de Críspula. Las chuches las comprábamos en Ca el Moro y en Ca la Juana. La panija en el molino de Paco y Cristina.

Soy de pueblo, y he estado a la sombra de la olma de Santa María. El regaliz lo cogíamos en la huerta de los Vitorinos, y comprábamos huevos y leche a través del torno de las monjas.


Soy de pueblo, y el cura nos llamaba a confesar con las campanas.

Soy de pueblo, y aquí la gente se conoce por sus motes. Las mujeres tenían un grito especial para llamar a los toros.

Soy de pueblo, y soy de la quinta del 77.

Soy de pueblo, y he ido a coger renacuajos a los lavajos del camino de Bercial y a Jarbegona.

Soy de pueblo, y con una trompetilla Jeromo anunciaba los bandos municipales.

Soy de pueblo, y no tengo la foto en el caballo de los Nava.

Soy de pueblo, y he madrugado para ir al rosario de la aurora.

Y sí… soy de pueblo. Y qué bueno es serlo.

Comentarios