Inauguración del Parador de Turismo de Ávila

 Sonsoles Sánchez-Reyes

A otra luz

Sonsoles Sánchez-Reyes


Inauguración del Parador de Turismo de Ávila

18/07/2025

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A las 8 de la tarde del 25 de junio de 1966 tenía lugar el acto de inauguración del Parador de Turismo de Ávila, que había recibido el nombre de «Raimundo de Borgoña». Lo presidía como máxima autoridad el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne. El Diario de Ávila de ese día afirmaba que el establecimiento venía a cubrir «una necesidad apremiante, ante el incremento de visitantes nacionales y extranjeros». 
El edificio en el que se ubicaba, del siglo XV, era el palacio del regidor Juan de Henao, que pasó a pertenecer a los Sarmiento y posteriormente cumplió las funciones de casa de vecindad y cuartel de la Guardia Civil, hasta ser adquirido en 1877 por Juan de Melgar y Quintano, marqués de Canales de Chozas, quien lo reedificó y levantó su torre. Su hijo, Bernardino de Melgar y Abreu, marqués de San Juan de Piedras Albas y de Benavites, residió allí e instaló los museos y la biblioteca teresiana en la que reunió además cuatrocientos incunables. Su hija, Dolores Melgar, conocida en la sociedad local como Luly Benavites, cedió el palacio a la Diputación y esta, a su vez, al Ministerio de Información y Turismo, para la construcción del parador.
Los trabajos de adecuación de las instalaciones para uso hotelero, que se alargaron durante algo menos de dos años, requirieron la intervención de más de un centenar de trabajadores y movilizaron un presupuesto de 27 millones de pesetas, una cifra muy elevada para la época. A su apertura, el parador contaba con 27 habitaciones, con capacidad para albergar hasta 53 huéspedes, y un comedor con un aforo de más de un centenar de comensales, que curiosamente para lo que cabría esperar de estilo culinario principal, el periódico recogía que podrían degustar «tanto los platos propios de la cocina francesa como los típicos de la región castellana».
Al acto de inauguración, con presencia de las más señaladas autoridades abulenses, como el alcalde, Antonio Sánchez González, y el presidente de la Diputación provincial, Jesualdo Domínguez Alcahud, asistieron los arquitectos autores del proyecto, Manuel Sainz de Vicuña y Diego del Corral, y todos ellos recorrieron las dependencias en una detallada visita, tras la cual el vicario general de la Diócesis procedió a bendecirlas. 
El ministro de Información y Turismo elogió a la ciudad de Ávila en su alocución, en la que mencionó con admiración a figuras de nuestra tierra como la reina Isabel, Alfonso de Montalvo, El Tostado, Santa Teresa, San Juan de la Cruz, el gran duque de Alba y Arturo Duperier. Asimismo, aseveró: «en nuestros días, no existe ciudad alguna que pueda compararse al ofrecer a nuestro espíritu el soberbio espectáculo de sus murallas», y añadió: «Ávila puede dar muchas lecciones a sus visitantes».
También intervino el gobernador civil de la provincia, Alberto Leiva Rey, que apenas llevaba dos meses ocupando el cargo, y quien en su discurso glosó lo mucho que Ávila puede ofrecer turísticamente. 
En ese momento, el de la capital era el tercer parador abierto al público en la provincia de Ávila. Tras el de Gredos (el primero de España, disponible desde 1928), un bienio antes de ese día comenzaba su andadura el parador de Madrigal de las Altas Torres, conocido como «Posada de Madrigal», diseñado también por el arquitecto Diego del Corral Jordán de Urríes y situado intramuros, frente al palacio de Juan II. Lo había inaugurado el mismo ministro, Fraga Iribarne, a las 12 de la mañana del 13 de enero de 1964, con una ceremonia análoga a la reseñada, siendo el gobernador civil de Ávila José Antonio Vaca de Osma Esteban de la Reguera y el alcalde de Madrigal, Mariano Partearroyo Estévez. Las instalaciones fueron bendecidas por prelado de la Diócesis, Santos Moro Briz.
Si bien los paradores de Gredos y Ávila continúan dando servicio a día de hoy, el de Madrigal solo tuvo una trayectoria de 8 años, siendo clausurado el 10 de noviembre de 1972. Aunque en ese breve tiempo pudo enorgullecerse de haber alojado entre sus muros a personajes ilustres, como la actriz Romy Schneider durante el rodaje en 1966 de la película «10:30 P.M. Summer», o el expresidente de la República Francesa, Charles de Gaulle, en 1970, precisamente el año en que falleció.

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