EL RINCON DE MADRIGAL

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30 may. 2017

La gran familia del campo

La gran familia del campo

El joven Víctor Arenas, de 22 años, está a punto de incorporarse con su padre y su tío a la explotación de Bercial de Zapardiel

 
ANTONIO GARCÍA / ÁVILA
29/05/2017
Victor Arenas ordeñando a las ovejas junto a los trabajadores y su familia. - E.M.      
  •  Victor Arenas ordeñando a las ovejas junto a los trabajadores y su familia. - E.M.
 
Habitualmente se habla de que las explotaciones agrícolas y ganaderas suelen ser familiares. Y así es en la mayoría de las ocasiones, tal y como lo demuestran las estadísticas, sin embargo, hay explotaciones más familiares que otras. El ejemplo más claro se encuentra en el pequeño municipio abulense de Bercial de Zapardiel (211 habitantes), situado a 62 kilómetros al norte de la capital abulense, donde existe una explotación regentada por Salvador Arenas García y su hermano Julián.

Ambos son la cara visible del negocio, aunque detrás o a la misma altura se encuentra el hijo del primero, Víctor Arenas del Bosque, que a sus 22 años se siente «orguillosísimo» de dedicarse al campo desde que a los 17 decidió poner fin a sus estudios, porque desde que era un crío tenía claro que esto es lo suyo.

Con un niño de 11 meses, Arenas del Bosque se incorporará en los próximos meses al negocio de manera oficial con su padre y su tío, tras cumplir con los requisitos y superar el correspondiente examen que le da derecho a recibir las correspondientes ayudas para jóvenes que se incorporar el campo en la Comunidad.

«Desde bien pequeñito» tenía claro que amaba el campo, que es donde asegura sentirse «feliz», pese a la dureza de un oficio que resulta esclavo, pero del que afirma que «se puede vivir» gracias al trabajo diario y a las ayudas. Con las manos al volante del tractor con el que en estos días se puede tirar entre «15 y 16 horas» trabajando, Víctor Arenas del Bosque continúa hablando con orgullo de un trabajo que también comparte con su hermano Salvador, de 20 años, aunque con menos pasión que él por el oficio.
Pero la retahíla de nombres que sacan adelante la explotación en el día a día no termina ahí, ya que su madre, África, y su abuela, Josefina, también colaboran en mayor o menor medida para sacar adelante este negocio que cuenta con 1.200 ovejas de la raza francesa ‘lacaune’ y que tiene 250 hectáreas plantadas de alfalfa, maíz, avena, trigo, centeno…

Mucho trabajo para toda esta familia en la que los papeles se encuentran bien repartidos, ya que la madre, África, se centra fundamentalmente en «los asuntos relacionados con la gestión», pero también ordeña, mientras la abuela, a sus 76 años, también colabora en lo que puede porque «no se puede estar quieta», según asegura su nieto.

Pero esta empresa que además cuenta con dos empleados más, también cuenta con un colaborador de excepción, que puede seguir con una tradición familiar que se remonta ya varias generaciones en este pequeño pueblo de La Moraña. Se trata de Jesús, que a sus 12 años, además de ser el pequeño de los tres hermanos, es «un fiera», tal y como le define Víctor Arenas del Bosque.

Según su hermano mayor, Jesús igual ordeña que conduce el tractor; sin embargo, ha conseguido algo que no ha logrado el resto del clan familiar: adiestrar a una de las 1.200 ovejas que conforman el rebaño. Víctor asegura que ha conseguido que la res se comporte «como un perro».

En este ambiente casero y familiar, Víctor se muestra encantado, después de haber trabajado en buenas condiciones en Madrid durante algún tiempo, ya que su pareja es de Móstoles. Pese a que aquella experiencia no fue mala, tenía claro que su lugar estaba en el medio rural y más concretamente en la explotación de Bercial de Zapardiel, aunque su residencia familiar se encuentra en el vecino municipio de Madrigal de las Altas Torres (Ávila).

Durante el tiempo que estuvo en Madrid, tenía claro que su sitio estaba en Ávila, con su familia y con el campo como referencia. Y su pareja le apoyó en una decisión compartida, pese a unas jornadas duras en las que puede estar en ocasiones 15 o 16 horas en el tractor, porque a él lo que más le gusta es la agricultura, más que la ganadería.

«Estoy orgulloso y contento de lo que hago», asegura este joven agricultor y ganadero abulense que afirma que en este tiempo «nunca» le ha «faltado de nada». «Sarna con gusto no pica», apunta, echando mano del rico refranero castellano, para explicar el porqué de su felicidad en un mundo que no suele asociarse con los más jóvenes, que prefieren otro tipo de vida.
Sin ocultar la dureza del trabajo, Víctor Arenas se siente feliz en una profesión de la que asegura que «se puede vivir», incluso cuando los años vienen malos como en este caso sucede con la sequía.

Su filosofía de vida se resume con una frase con la que justifica su cambio de Madrid al campo abulense: «Prefiero ganar menos y ser feliz». Pues eso.

http://www.diariodevalladolid.es/noticias/mundo-agrario/gran-familia-campo_88139.html

1 comentario :

  1. Cuánto me alegro de leer sobre esta familia a la que he apreciado siempre mucho. Mucha suerte en la vida!

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