EL RINCON DE MADRIGAL

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16 oct. 2013

¿Quién es el castellano y leonés de la historia?



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envía ISABEL
Madrigal de las Altas Torres (Ávila), 1451 – Medina del Campo (Valladolid), 1504


-Reina de Castilla, propulsora de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

-Su matrimonio con Fernando de Aragón supuso el acercamiento de los reinos de Castilla y Aragón.

-Saneó la hacienda pública y financió de la expedición que culminaría con el descubrimiento de América por Cristóbal Colón.

Nació en Madrigal de las Altas Torres, en 1451, y murió en Medina del Campo, en 1504. Reina de Castilla y León (1474-1504) y de la Corona de Aragón (1479-1504). Hija de Juan II de Castilla y de Isabel de Portugal, Isabel la Católica tenía sólo tres años cuando su hermano Enrique IV ciñó la corona castellana (1454). Pasó su infancia en el castillo de Arévalo con su madre y con su hermano Alfonso, dos años más pequeño, asistiendo a la progresiva locura de su madre, que luego recordaría con dolor cuando su hija Juana empezó a mostrar parecidos desequilibrios. Allí vivió en un ambiente austero y muy religioso. Como no estaba destinada a reinar, sino a ser una infanta secundaria de Castilla, recibió la educación de una noble, sin alcanzar la destinada a los herederos. Aprendió a leer, escribir, algo de retórica y las enseñanzas propias de una dama de la época: coser, bordar e hilar. En esos años mostró gusto por la música y la poesía y se convirtió en una buena amazona. Siendo ya reina, se ocupó ella misma de mejorar su formación con maestros como Diego de Deza, Pascual de Ampudia o Andrés de Miranda.
En 1468, Enrique IV, hombre de carácter débil e indeciso, reconoció a Isabel como Princesa de Asturias y heredera al trono en el Tratado de los Toros de Guisando, con lo cual privaba de los derechos sucesorios a su propia hija, la princesa Juana, llamada la Beltraneja, a quien la maledicencia suponía hija de Enrique Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque. Juana había sido reconocida como heredera en las Cortes de Toledo de 1462. En julio de aquel año 1468 había muerto el infante Alfonso, hermano de Isabel que había intentando proclamarse rey en varias ocasiones, pasando Isabel a convertirse en estandarte de muchas familias nobles, que formaron el partido isabelino para defender sus aspiraciones sucesorias.

Con el objetivo de consolidar su posición, los consejeros de Isabel la Católica (entre los que figuraban los linajes más importantes de la nobleza castellana, de los Enríquez a los Alba) acordaron su boda con el príncipe Fernando, primogénito de Juan II de Aragón, enlace que se celebró en secreto, en Valladolid, el 19 de octubre de 1469. Al año siguiente, molesto por este matrimonio, Enrique IV decidió desheredar a Isabel y rehabilitar en su condición de heredera a Juana, que fue desposada con Alfonso V de Portugal.

A la muerte del rey, en diciembre de 1474, un sector de la nobleza proclamó a Isabel reina de Castilla, mientras otra facción nobiliaria reconocía a Juana (1475), lo cual significó el inicio de una sangrienta guerra civil. A pesar de la ayuda del monarca portugués a la Beltraneja, el conflicto sucesorio se decantó a favor de Isabel en 1476, a raíz de la victoria protagonizada por el príncipe Fernando de Aragón en la batalla de Toro.

Los combates, sin embargo, se sucedieron en la frontera hasta 1479, en que el tratado de Alcaçobas supuso el definitivo reconocimiento de Isabel como reina de Castilla por parte de Portugal, además de delimitar el área de expansión castellana en la costa atlántica de África. Aquel mismo año Fernando accede a la Corona de Aragón, quedando unidos los dos reinos.

Las líneas maestras de la política de los Reyes Católicos fueron el afianzamiento y la expansión del poder real con el desarrollo de la hacienda, el estímulo de la economía y la conclusión de la Reconquista.

Para consolidar y prestigiar la monarquía, implantaron la Santa Hermandad, institución encargada de garantizar el orden público y la administración de justicia (1476), abolió las prerrogativas otorgadas a la nobleza por Enrique IV (1480) y convirtió el Consejo Real en el principal órgano de gobierno del reino, en detrimento de las Cortes.

En el aspecto económico, Isabel la Católica saneó la hacienda pública merced a un estricto sistema fiscal e incentivó el desarrollo de la ganadería ovina y del comercio lanero. Además, supo canalizar la tradición militar y expansiva de Castilla hacia la conquista del reino nazarí de Granada, último bastión islámico en la Península (1492), y la guerra contra los musulmanes norteafricanos, a los que arrebató Melilla (1497). El mayor logro de la política exterior isabelina fue, sin duda, la financiación de la expedición que culminaría con el descubrimiento de América por Cristóbal Colón (1492).

En materia religiosa, Isabel la Católica llevó a cabo una profunda reforma eclesiástica con la ayuda del cardenal Cisneros, creó el tribunal de la Inquisición para velar por la ortodoxia católica (1478) y culminó el proceso de unificación religiosa con la expulsión de los judíos (1492) y los mudéjares (1502). Este conjunto de medidas despide la España Medieval y pone en marcha la España de la época Moderna. A su muerte, el 26 de noviembre de 1504, el trono de Castilla pasó a su hija Juana, llamada la Loca, madre del futuro monarca Carlos I de España.

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